07 febrero 2009

EL ESTRÉS, EL ENEMIGO INVISIBLE...


Seguramente que esta palabra la ha escuchado muchísimas veces, y otras tantas la habrá leído. Hoy todos hablan del estrés, pero pocos nos aclaran su significado.

El estrés es la consecuencia de la adaptación de nuestro cuerpo y nuestra mente a los cambios. En términos más científicos es la reacción fisiológica, psicológica y de comportamiento de un individuo que se esfuerza por amoldarse a las presiones tanto internas como externas y por adaptarse a las mismas.

Existen dos tipos de estrés, si bien cierta medida de estrés es indispensable para nuestra salud y nuestra capacidad productiva, la medida óptima que apunta a un mejoramiento de la salud y el rendimiento se llama fase positiva o eustrés. Si el estrés sigue aumentando, la salud empeora y el rendimiento disminuye; este proceso se considera estrés negativo o distrés.

El estrés es un hecho habitual en nuestras vidas. Es inevitable ya que cualquier cambio al que debamos adaptarnos representa estrés. Eso significa que no sólo los eventos negativos sino también los sucesos positivos pueden resultar estresantes.

El estrés no es un fenómeno nuevo ni se limita al mundo occidental; sin embargo en la actualidad debido al desarrollo de la tecnología se han alterado radicalmente nuestras vidas: lo que necesitamos saber, los problemas que debemos resolver y las amenazas con que nos encontramos. Los medios de difusión y la explosión de conocimiento han expandido enormemente nuestros mundos personales. Se estima que encontramos por año mil veces más acontecimientos que nuestros abuelos, pero el tiempo que tenemos para tomar las decisiones es más o menos el mismo. El resultado es que la presión aumenta y nuestros cuerpos protestan.

El síndrome del estrés se define como una combinación de tres elementos: el ambiente, los pensamientos negativos y las respuestas físicas. Estos interactúan de tal manera que hacen que una persona se sienta ansiosa, agresiva o deprimida.

De manera que si queremos evitar o dejar de estar ansiosos, agresivos o deprimidos; debemos comenzar por regular el estrés, lo que se puede lograr por medio de algunos de sus elementos. Aprendiendo la forma de modificar el ambiente, nuestros pensamientos, y nuestras respuestas físicas que nos alteran; habremos librado la primer batalla al estrés.

3 comentarios:

  1. Un poco de estrés es bueno, necesario, para algunos. Nos adrenaliza, mejora nuestra alerta y optimiza nuestra cognición en general. Para otros, no tiene bondad tan siquiera ese poco. Otros incluso ‘padecen estrés’ sin que lo necesiten.
    Es un mecanismo de nuestra animalidad del que no hace siempre buen uso nuestra racionalidad, como en otros casos. Difícil tarea la de ser animal y racional en una balanza con un fiel poco fidedigno.

    Carlos Sánchez

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  2. Hola Carlos no esperaba encontrarte en mi web, agradecerte el comentario como siempre tan constructivo... en tu linea vamos...

    Es cierto que un cierto grado de ansiedad o estres como se le quiera llamar es hasta cierto punto aconsejable, lo peligroso y perjuicioso es que este estado de permanente alerta esta siempre activado por factores que no requieran la atención que ello requiera, lo que causaría mas daños que beneficios a un largo plazo... como bien sabras...

    Un fuerte abrazo y un saludo...

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  3. Como todo,cualquier cosa en su ciera medida es siempre beneficiosa...lo difícil es encontrar esa medida,que para algunos es siempre difícil y para otros es siempre fácil("el mínimo")
    UN saludo

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